Kara Del Toro sabe algo que la mayoría de las mujeres pasan años aprendiendo: la diferencia entre posar y existir. En sus últimas tomas caribeñas, no actúa para la cámara; simplemente deja que ésta la atrape en medio de su vida.














Un bikini contra el agua turquesa, la piel besada por la sal y el sol, el tipo de belleza natural que te hace olvidar que existe un fotógrafo. TMZ reunió las pruebas y el veredicto es unánime.
El deseo no necesita esforzarse mucho. Simplemente necesita estar ahí, en el marco, cómoda en su propia piel, y Kara Del Toro nunca se ha visto más cómoda en la suya.
Visto en: TMZ